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En la Edad Media las parroquias que ahora componen todo el municipio de O Vicedo pertenecían a diferentes Señores, llamándose sus posesiones jurisdicciones, y repartiéndose del siguiente modo:

PARROQUIAS
JURISDICCIÓN
SEÑORIO
Cabanas
Viveiro
Real
Mosende
Viveiro
Real
Riobarba
Viveiro
Real
Negradas
Galdo
Señorio secular y jurisdicción ordinaria por el Marqués de Alcañizas.
Val ( O Vicedo )
Galdo
Señorio secular y jurisdicción ordinaria por el Marqués de Alcañizas.
Val ( San Román )
Galdo
Señorio secular y jurisdicción ordinaria por el Marqués de Alcañizas.
Suegos
Suegos
Señorio secular y jurisdicción ordinaria por Don Manuel De Cora y Don Benito Bolaño.

Con la Constitución de 1812 se crean los primeros Ayuntamientos. El territorio que ahora ocupa el municipio de O Vicedo aún no se corresponde con el actual, sino que se divide en 3 ayuntamientos: Negradas, Val y Cabanas.
Una nueva división municipal se establece en el R.D. de 1835 donde el territorio actual del municipio se distribuye en los siguientes ayuntamientos: Galdo (O Vicedo, Negradas y Valle) y Viveiro (Suegos, Mosende, Riobarba y Cabanas).

Esta división duró solamente 5 años y en el año 1840 (18 de octubre) ya aparece el Ayuntamiento de Riobarba, reflejado en el Boletín Oficial de la Provincia de Lugo con las parroquias actuales del municipio de O Vicedo.
Durante los siguientes años se mantuvo cierta estabilidad manteniéndose Riobarba como capital del Municipio del mismo nombre, hasta que en el año 1952 mediante circular del Gobernador Civil de Lugo, se cambió la capitalidad y el nombre de municipio por el de O Vicedo (14 de julio de 1952), nombre de un lugar de la parroquia da San Esteban de Vale que posteriormente se utilizó para designar tanto a la parroquia como al ayuntamiento. El topónimo O Vicedo tiene su base en la palabra latina "vicia". Por tanto, puede traducirse por lugar donde abunda la "vicia", hierba anual de la familia de las papilionáceas con tallo trepador que abunda en las zonas litoral de toda Europa.

En 1985 se aprueba el escudo heráldico y el estandarte municipal del Concello, que quedarían organizados de la siguiente manera:
- Escudo cortado: 1º, de azul, sostenido sobre olas de plata y azul, un faro de plata; 2º, de plata, un jabalí pasante de sable, sostenido de montes de sinople y a su derecha un roble del mismo color. El timbre corona real cerrada.
- Estandarte: sexta listada vertical de azul y blanco. El asta rematada en el extremo superior por una corona real cerrada.

Existe constancia histórica de que en su territorio existieron numerosos conventos y monasterios. Destacando los de las Islas Coelleira y San Martín.


jabali Escudo
Jabalí presente en la Iglesia de San Pablo de Riobarba, símbolo de los Andrade y parte del Escudo Municipal


En esta pequeña isla situada en la entrada de la ría existió en la antigüedad el monasterio de San Miguel de la Coelleira y sus monjes se trasladaban a la villa de Viveiro en barcas de cuero para decir misa en la capilla que sirvió después de primera iglesia a los frailes franciscanos.
Según el Sr. Amor Meilán este monasterio pudo ser fundado a principios del siglo V por el Obispo Consencio pero otros historiadores apuntan que se pudo fundar en el reinado de Leovigildo (573-586), durante la vil persecución contra los cristianos; así, varios monjes de San Claudio de León pudieron salvarse y erigieron casas de religiosos en diferentes islas del territorio gallego.
En el siglo XI aparecen documentos de una donación que Vimara Menéndez hizo en 1095 al monasterio de San Miguel de Quonicularia (actual Coelleira), en la que le donó la tercera parte de la iglesia de San Julián de Loiva, haciendo de intermediario el obispo Gonzalo.
En esa época el Monasterio no tenía carácter monumental y carecía de toda suntuosidad.


Después de muchos acontecimientos pasó este Monasterio a ser mansión de los caballeros del Temple o templarios, orden militar y religiosa, fundada a principios del siglo XII por Hugo de Payens, y cuyo primitivo fin era cuidar de la seguridad de los caminos y defender a los peregrinos de los Santos Lugares contra los salteadores sarracenos. Sobre el motivo que llevó a los Templarios a habitar el Monasterio de San Miguel de la Coelleira, pudo deberse a la cruel persecución de que fueron objeto por el Rey de Francia, Felipe el Hermoso. También se ignora el motivo de su desaparición del monasterio años después, aunque García Dóriga cuenta que "una noche se oyó tocar a rebato la campana del monasterio y varios verdugos sin entrañas comenzaron a degollar los monjes que sufrieron el martirio con valor y resignación"


Hay una leyenda que cuenta que de esta matanza se salvó uno de los monjes, el cual, vestido de paisano, se albergó en una casa de Vicedo, en el barrio de Baltar (situado al lado de la playa de Xilloi), y que aún hoy se conoce la casa donde se albergó como Casa do Paisano.
También se dice que estos religiosos llevaron a la iglesia de San Román del Valle un cuadro de San Esteban, y que al crearse la parroquia de San Esteban del Val (actualmente de O Vicedo), debido a la gran veneración de que era objeto el santo, lo nombraron su patrón. Otra versión dice que una noche de gran tormenta apareció el santo en la playa de Xilloi, lo colocaron sobre un carro de bueyes que anduvo hasta el lugar donde se construyó la iglesia de San Esteban.
Según García Dóriga, años más tarde, "en las orillas del poético Landro, un noble perteneciente a la ilustre familia de Bernaldo de Quirós, señor de todos aquellos contornos y, bajo cuya dominación se había llevado a cabo la matanza de los monjes de la isla mencionada.


Y afirma la tradición, que, para descargar tal vez la conciencia agobiada por el crimen, el caballero ordenó que se escribiese esta cláusula en su testamento:
Dejo treinta y seis misas para bien de las almas de treinta y seis frailes que, por orden del Rey (Felipe el Hermoso) he mandado degollar en la isla de la Coelleira."

En 1489 el obispo Fabrique de Guzmán unió este monasterio al de San Martín de Mondoñedo, y en el s. XVI en una acta del cabildo de Mondoñedo aparece con el nombre de Coelleira, relacionado con la abundancia de conejos que hubo en la isla.
Posteriormente la isla fue cedida en arrendamiento a distintas personas, así en 1551 el Bachiller Gómez Dourado, canónigo de Mondoñedo y administrador de San Miguel, por escritura otorgada en Viveiro, dio en arrendamiento a Alonso Cordido, mercader de la villa "la mitad enteramente de la Isla de San Miguel de Coelleira con la mitad de los lugares, heredades, frutos y rentas a dicha mitad pertenecientes".


Isla Coelleira

Posteriormente, el Doctor don Diego de Saavedra Osorio, Deán de la Santa Iglesia Catedral de Mondoñedo, en virtud de poder del Cabildo, el 28 de Mayo de 1629, dio en foro a Tomás López, vecino de San Esteban de Valle, la isla Colleira y otros bienes situados en dicha feligresía, por vida de tres señores reyes de la corona de Castilla, en el canon anual de seis reales.
El 19 de junio de 1652, el licenciado don Antonio Franco, canónigo de Mondoñedo, dio en arrendamiento a Juan de Meitín, pescador y vecino de Viveiro, la quinta parte de la renta y diezmos de San Miguel de Coelleira.

"Y en el mes de Junio de 1753, en la mesa del Cabildo de Mondoñedo, se remata en Manuel Vázquez, escribano de Viveiro, la renta de San Miguel de Coelleira, por cuatro años, en cantidad en cada uno de ellos de ciento y diez mil maravedís".
En el siglo pasado se utilizó esta isla para establecer en ella un faro que se encuentra en la parte más elevada de la isla, sobre una torre ligeramente cónica, situada en el centro de la fachada Norte de la casa de Torreros y sirve para balizar la ría de Vicedo; era catadrióptico, de luz fija verde, pero en 1926 se instaló en él un aparato de luz Aga y su alcance geométrico es de 19 millas.



También hubo otro convento en la isla de San Martín, situada en el estuario del Sor, por lo que López Ferreiro cree que esta zona sirvió de refugio a los cristianos ante el avance de los sarracenos, estableciéndose innumerables comunidades religiosas que vivieron estrechamente relacionadas, hasta que fueron absorbidas en el s. XII por otras mayores.
El monasterio benedictino femenino de la isla de San Martín se extinguió en el s. XV al integrarse en el de San Paio de Antealtares, de Santiago de Compostela y de la Orden benedictina, como aquel. Al tiempo de la incorporación, se hallaba vacante su presidencia por privación de la priora doña María Vizosa, que fue la última que desempeñó el cargo. Esta es la última referencia histórica documentada sobre el convento de dicha isla.

Isla de San Martiño

En Negradas, en la zona que ahora se llama Mosteiro, existió también un Monasterio masculino de la Orden Benedictina.


Históricamente O Vicedo ha sido centro pesquero y agrícola con importante ganadería vacuna, porcina, mular y lanar. De los árboles maderables más frecuentes antiguamente, hay que destacar el pino marítimo, abedules en los márgenes de sus ríos, robles y castaños; sustituidos actualmente en gran medida por el eucalipto.
La producción agrícola consistía principalmente en el cultivo de cereales, patatas, hortalizas y leguminosas.
El cultivo de vid y la obtención de vino era otra de las industrias que se practicaban desde tiempo inmemorial, pero fue en el siglo XIII cuando este cultivo alcanzó gran prosperidad. Era tal su importancia que era frecuente ver en las escrituras de ventas o arrendamientos alusiones a los jornales de viñas, así por ejemplo, según se recoge en el libro Geografía del Reino de Galicia; en 1634 cuando el convento de Lorenzana vende el coto de Suegos a Don Alonso Cora y Montenegro, regidor de Viveiro, y a su hermano Bartolomé en 8.800 maravedies, el precio incluía "la jurisdicción civil y criminal, 10 jornales de viñas, el casal da Torre...".
Existen datos sobre la producción de vino y los principales productores, así en 1701 D. Antonio de Cora y Montenegro, vecino de Suegos, era uno de los principales productores de la comarca. En el año 1738 se recolectaron en Suegos 177 arrobas de vino y la cosecha de 1818 fue la siguiente: "la feligresía de Suegos, 80 arrobas; la de San Esteban del Valle 95; la de San Román 30 y la de Negradas 210" no poseyendo las cifras de las de Cabanas, Mosende y Riobarba.
A mediados del siglo XIX los viñedos fueron atacados por la enfermedad del oidium, que se presentó en 1852, y en muy poco tiempo terminó con las plantas. Dos años después no se recogió en toda la comarca ni un solo barril de vino y se comenzaron a levantar las viñas.
Existen datos de la presencia de diferentes minas en todo el municipio. Hubo minas de hierro en las parroquias de Negradas y Suegos. Además abundaba el caolín, se sabe que de las minas Cartuja, Sevilla y otras, fue este producto enviado a Sevilla en grandes partidas, lo que demuestra su buena calidad y los beneficios que su explotación supuso.
También fueron muy importantes las fábricas de conservas de pescado y salazones. Llegó a haber hasta 8 fábricas, algunas de las cuales todavía se conservan en buen estado en la zona del Puerto, y se pueden reconocer por su forma y grandes dimensiones, así como por la existencia de patios interiores donde transcurría todo el proceso de cortado, secado y salado del pescado.

Casa antigua Salazón

Otras actividades importantes fueron el trabajo de la madera y todo lo relacionado con la construcción y reparación de embarcaciones.
Actualmente, los principales sectores económicos son la pesca de bajura, el marisqueo y el turismo. Además, parejo al desarrollo turístico del municipio aumenta cada vez más la importancia del sector de la construcción, relacionado principalmente con la construcción de apartamentos.
Respecto a la agricultura y ganadería, progresivamente están perdiendo importancia, quedando en la zona interior pequeñas explotaciones dedicadas en la mayor parte de los casos a autoconsumo familiar.

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